Una comedia con gusto a poco

Sí, al principio parecía simpática, que podía llegar a ser una interesante historia de amor tipo boy meets girl entre dos jóvenes provenientes de distintos universos, pero a medida que van avanzando los diez episodios de esta primera temporada de Love, todo se va diluyendo en una especie de novela insufrible.

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Esta nueva serie de Netflix, creada por Judd Apatow (Freaks and Geeks, Undeclared), expone la historia de Gus (Paul Rust), un joven nerd que, entre decepciones amorosas y un presente poco afortunado, se cruzará con Mickey (Gillian Jacobs, Community, Girls), una chica bonita pero con una vida bastante desequilibrada y sus ansias de cambiar su conflictiva rutina diaria.

Siempre puede ser interesante una historia de amor entre seres opuestos, pero en el caso de Love, lo que se plantea de una manera que pudiese llegar a ser atractiva, a medida que van transcurriendo los episodios todo va dejando bastante que desear. Entre desaciertos de guión y el sumun de lugares comunes, las acciones se van tornando sosas, carentes de magia y hasta de sentido, concretando un universo deslucido, habitado por personajes fríos, chatos y hasta poco queribles.

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Hay que decir que en Love, la comedia romántica termina siendo odiosa como sus personajes –especialmente el de Rust, que resulta insoportable- y esto hace que la historia se descontrole, carezca de sentido y acreciente la poca empatía por los protagonistas, con momentos totalmente ridículos y distantes del verosímil que se intentaba construir como en el episodio “Magic”. Por momentos da la sensación de que la serie no tiene un rumbo ni cometido, que todo pasa porque sí, que cada acto no se enfatiza en nada y que las consecuencias de eso siempre son arbitrarias, en tanto que toda posible catarsis luce por su ausencia. Love muestra una seguidilla de episodios donde jamás sucede algo que quiebre contra la linealidad y convencionalidad de los hechos y cuando se intenta que algo así suceda, tiene tan poca fuerza narrativa que ciertas acciones terminan pasando desapercibidas.

En fin, lo que podría haber sido otra producción interesante dentro del destacado catálogo de Netflix, termina siendo una comedia para el olvido, de personajes poco atractivos y situaciones que rondan lo intrascendente en dónde la mayoría de los chistes no funcionan y ni alguno que otro personaje secundario interesante ni la destacada banda sonora hacen que esta obra no se pierda en el abismo de lo convencional.

Escrito por Tomás Maito

Crítico de cine y series. Periodista. Escribo y hago radio. Un día cumplí mi sueño y lo conocí a Woody Allen.

4 Comentarios

  1. No coincido. Lo que mas me gusta de la serie es que ese “no pasa nada” que tanto criticas está lleno de cosas reales que suceden en la vida. Y que justamente fortalecen a los personajes. Se siente el vacío en la vida de Gus y en el la vida de Mickey que busca alejarse de sus adicciones. La vida predecible y segura de Gus es lo que seduce a Mickey, pues es la luz al final de su tunel para salir de toda su mierda. A mi me parece interesante y sin los típicos lugares comunes de las comedias románticas.

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