Volvió la alegría, vieja

El viernes 15 de abril Netflix estrenó los 13 episodios de la segunda temporada de Unbreakable Kimmy Schmidt (UKS), uno de sus grandes hits del año pasado. Co-creada por Tina Fey y Robert Carlock, en su retorno a la televisión tras su exitosa colaboración en 30 Rock, la comedia fue inicialmente concebida y producida para la NBC pero, tras un revés de la cadena, entró en juego el streaming y allí fue donde terminó. Y fueron todas alegrías.

Unbreakable Kimmy Schmidt
Unbreakable Kimmy Schmidt

Tras una primera temporada criticada, alabada, y amada (ya cuenta con una base bien muñida de fans que citan, o “gifean” cada chiste en las redes sociales), la principal duda con la segunda entrega de Unbreakable Kimmy Schmidt era si iban a poder adaptar esos primeros episodios -que eran para una sitcom de cadena de TV, con tiempos narrativos que permitían cortes temporales y comerciales y una duración de 20 y tantos de minutos-, al formato de streaming que justamente no tiene estas limitaciones. Pero así como funcionó bien con la primera, en esta nueva temporada los creadores encontraron el punto justo, aún con episodios que, en algunos casos, duran más de media hora, y con un público muy amigo de “maratonear”. Resultado: la esencia sigue intacta.  

HyperFocal: 0

La segunda temporada de UKS es más irreverente aún. Los chistes “tontos” y divertidos no paran; el ridículo, los chistes visuales, las bromas intertextuales y meta, abundan y llevan un ritmo tremendo. El pequeño y raro universo que ya habían construido se refuerza aquí con más parodias de musicales, múltiples referencias a la década del noventa (sobre todo en la protagonista) y a la cultura pop actual. Se ríen (y mucho) de la actualidad. Los autores saben lo que quieren decir, y lo hacen a través de los personajes, sin guardarse nada.

Visualmente la serie estimula a puro color. Por momentos nos llevan de paseo por una Nueva York que responde a la paleta de colores de Kimmy; al igual que su ropa, su departamento, su lugar de trabajo, todo es como un mundo de fantasía rosa chicle, y es casi como estar inmerso en una pileta repleta de golosinas de todos gustos y colores. Tonos brillantes e intensos, que sirven para darle este marco de “Navidad eterna”. También utilizan nuevos recursos estéticos esta vez, como una animación infantil que aparece un par de veces, y hasta marionetas. Prueban y prueban, y todo parece encajar en el absurdo mundo de Kimmy Schmidt.

Unbreakable Kimmy Schmidt
Unbreakable Kimmy Schmidt

Ellie Kemper, la protagonista, demuestra otra vez por qué el papel de la risueña, torpe y graciosa Kimmy le cabe a la perfección. Esta vez tiene más apoyo en los personajes secundarios, quienes tienen más tiempo de pantalla por episodio, y la oportunidad de demostrar más sus dotes de comedia. Titus (Titus Burgess) todavía es el narcicista que conocimos el año pasado, con el mismo encanto, pero ahora con más oportunidades para desplegar su histrionismo. Sin embargo, una relación romántica llega para enseñarle a poner las necesidades del otro antes que las suyas. Lillian (Carol Kane), tiene una historia que no se sabe muy bien hacia adónde va, pero está más involucrada en el día a día y acompaña muy bien a los demás con sus peculiaridades. Jane Krakowski muestra un costado más adorable de su personaje Jacqueline, aún con sus comentarios ácidos de costumbre, mientras también hace un viaje de descubrimiento (y Amy Sedaris, como su frenemy Mimi Kanasis, luce su comedia física al volver como rol recurrente este año). Además, los cameos y participaciones especiales son otro punto fuerte de UKS, y esta temporada la lista es extensa: (SPOILER), desde Anna Camp Joshua Jackson o Jon Hamm, pasando por Zosia Mamet y las voces de Steve Buscemi y Kelsey Grammer, hasta David Cross, Jeff Goldblum y Lisa Kudrow.  

Unbreakable Kimmy Schmidt

Unbreakable Kimmy Schmidt

Unbreakable Kimmy Schmidt

Unbreakable Kimmy Schmidt

El foco narrativo en esta temporada es el crecimiento y aprendizaje personal. Kimmy es una persona muy optimista y fuera de “tiempo” en un mundo súper cínico. A pesar de sus problemas, siempre tiene una salida positiva, tan alegre como la canción de la intro de la serie. Sin embargo, ahora que el Reverendo Wayne (Jon Hamm) está en la cárcel -por haber mantenido cautivas durante 15 años a las “mujeres topo” de Indiana- Kimmy tiene que aprender a llevar su vida en la gran ciudad, y debe cerrar las heridas que aún siguen abiertas. Porque, como deja en claro el show, no hay una forma sencilla de resolver un trauma. Junto a ella, entonces, asistimos como espectadores a un largo periodo en el que, cual un proceso de terapia, tiene que elaborar sus problemas. Y se hace desear.

Al igual que la temporada pasada, hay una mayor coherencia narrativa en los últimos episodios, en contraposición a la primera parte que parece ir “por aquí y por allí”. Pero todo tiene sentido cuando los creadores incorporan, no casualmente, a un personaje que será la terapeuta de Kimmy, interpretado por la misma Tina Fey, quien ayuda a la joven a darse cuenta de que tiene que enfrentar uno de sus principales temas de su pasado, más allá de su tiempo en el búnker. (SPOILER) Y ese gran tema es su madre. En el Season Finale la protagonista asume que debe confrontar a su figura materna; la rastrea, la encuentra, y tenemos la oportunidad de verlas juntas en plena acción. La elección del casting no podía haber sido más acertada: Lisa Kudrow (Phoebe en Friends o Valerie Cherish en The Comeback) le aporta esa energía extra y el tinte de rareza que sólo podía tener la madre de Kimmy. Verlas tratar de resolver sus temas importantes mientras dan vueltas en una montaña rusa gigante de Universal de Orlando es uno de los grandes momentos del show.

La serie también abarca otros temas diversos en paralelo, como la gentrificación del barrio en donde viven Kimmy,  Titus y Lillian, o temas de raza y homosexualidad, entre otros, que están siempre presentes. Pero lo que más se destaca es la forma en que logran que su historia principal, una de autoconocimiento y crecimiento de una víctima de un caso terrible, sea divertida y, sobre todo, muy humana. Porque UKS no busca ser la nueva serie cool, ni hipster, ni siquiera innovadora. En una línea que la emparenta más al tono de Parks and Recreation (creada por la mejor amiga de Fey, la otra gran comediante Amy Poehler), y aún cuando su humor arremete contra todo -y todos-, Unbreakable Kimmy Schmidt se fortalece cuando muestra a sus personajes vulnerables, ayudándose el uno al otro, poniendo las necesidades de otros frente a las propias. Y ahí es donde triunfa, siempre a pura risa.  

Escrito por Alejandra Casal

Seriéfila, comunicadora, viajera, curiosa, y todos los clichés que se te ocurran. A veces apocalíptica, a veces integrada. No le rezo a ningún dios, pero me gustan las iglesias.

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