Las intermitencias de un subgénero bastardeado

PUNTAJE: 6

Dentro del género de terror, el subgénero que abarca exorcismos, entes sobrenaturales y la posible presencia del demonio en La Tierra ha sido excesivamente abordado por el cine y la televisión estadounidense en los últimos años. En algunos casos, esto se produjo con ideas interesantes, pero –mayormente- la gran parte de estas producciones casi siempre decayeron en cliché, los lugares comunes y un refrito visto una y otra vez, y que en ciertos casos nunca se acercaron a un estándar artístico de buena calidad, sino que a través de fines comerciales solo abundaron en obras comerciales que dejaron muy pocos tópicos interesantes para analizar en profundidad.

Esto no implica que toda película o serie de TV deba ser una obra maestra como El Exorcista de William Friedkin, pero ante una temática que realmente es redituable en el público de masas sería interesante poder ver alguna que otra obra que resulte un poco más compleja y más seductora que la media. Podemos ubicar a Outcast (serie de FOX) en este contexto, ya que es una serie que aborda este subgénero y -en relación a lo dicho- presenta ciertas contradicciones, tanto a favor como en contra, que tras una primera temporada irregular tuvo distintos tipos de transformaciones en cuanto a su trama y a este universo de posesiones sobrenaturales.

En estos tiempos dónde la Era Dorada de la TV se encuentra en su mayor esplendor y -por ende- las series son cada vez más complejas y arriesgadas, Outcast (basada en un cómic de Robert Kirkman, también autor del de The Walking Dead) expone una narración mayormente lineal y correcta visualmente, aunque sin ningún tipo de sobresaltos. Estas cuestiones no hacen que la obra sea mala, solo que –al menos en sus primeros episodios- se mostró bastante pobre, sin demasiadas ideas y con una trama plagada de lugares comunes y acciones poco atractivas.

Lo interesante que se vio en esta primera tanda de diez episodios es que lo poco audaz que parecía la trama en sus inicios tuvo final bastante prometedor, con un desenlace de cuatro episodios que resultaron mucho más destacados que los anteriores, más que nada cuando la serie deja de centrarse en la explosión visual que puedan generar las posesiones demoníacas para abarcar la mayor parte de la historia en la profundidad y en lo oscuro de sus personajes como en la destacada construcción de un villano de carne y hueso.

Outcast se fue desarrollando a través de un recorrido bastante irregular en esta primera temporada, pero con el aliciente de haber construido ese trayecto de menor a mayor, lo que hace que en un principio lo que parecía una oda a los clichés y una posible serie para el olvido que probablemente pasara sin penas ni gloria en la TV actual a una que –sin ser de las más destacadas del año- deja abierta alguna que otra esperanza para una posible continuación y una virtual evolución que deja abierta la intriga hacia nuevos misterios más atractivos.

Escrito por Tomás Maito

Crítico de cine y series. Periodista. Escribo y hago radio. Un día cumplí mi sueño y lo conocí a Woody Allen.

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