El universo indie de Swanberg llega a Netflix

El director Joe Swanberg explora las relaciones de distintos habitantes de Chicago en su serie de antología “Easy”, nueva producción original de Netflix, ahora en clave “mumblecore”. Y es que cuando uno lee su nombre, inmediatamente remite a su filmografía, que lo tiene como uno de los referentes principales de ese género (los hermanos Duplass son otro ejemplo), en el cual abunda el bajo presupuesto y la improvisación para sus producciones.

En el caso de Easy, el tema de presupuesto no fue acotado, aunque sí hay mucha improvisación. La serie está compuesta por ocho episodios con historias independientes (en apariencia, al menos, al principio) escritos y dirigidos por Swanberg; con actores reconocidos que interactúan con caras más “frescas”; “La Ciudad de los Vientos” como escenario principal y, sobre todo, con una premisa interesante: contar, en cada entrega, la vida de personajes que transitan el día a día, enmarcados en relatos de amor, sexo, tecnología y cultura.

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La experiencia de visionado de Easy es despareja, con algunos episodios narrativamente más sólidos que otros, aunque ninguno con saldo completamente negativo. La serie bien podría ser una sucesión de películas cortas, con un elenco coral que quizá sea uno de sus aspectos más fuertes. En esta variedad de actores hay mucha riqueza en la mayoría de las actuaciones y la espontaneidad de la improvisación, con diálogos naturales, poco forzados, y que se alinean con el tono agridulce de la mayoría de los capítulos. Hay nombres que se reconocen enseguida por sus carreras  en cine, como Orlando Bloom, Malin Akerman, Jake Johnson, Marc Maron, Emily Ratajkowski y Dave Franco, que comparten pantalla con Hannibal Buress, Michael Chernus, Gugu Mbatha-Raw, Aya Cash (la protagonista de You’re the Worst), Jane Adams, Elizabeth Reaser, y Evan Jonigkeit, entre otros.

Las temáticas abordadas van desde la diversidad sexual, étnica, de género, hasta relaciones amorosas y familiares. La ciudad de Chicago, filmada a través de la mirada de Swanberg, funciona como marco especial para todas estas historias. Los más logrados son el tercero y el octavo (el final), en los que hay personajes e historias recurrentes, y en donde se repiten uno de los motivos que ya vimos en una de las mejores películas de Swanberg, Drinking Buddies: la cerveza. Y, si bien el resto de los capítulos no son brillantes (hay uno simpático sobre un trío, y hasta hay un episodio completamente en español), algo de la esencia indie dice presente en esos 30 minutos.

Con Easy, la plataforma de televisión por internet suma una propuesta distinta a su programación y abre el camino para continuar la experimentación que comenzó Swanberg al traer el Mumblecore (y todas sus inquietudes) a Netflix. El tiempo –y el público- dirán si habrá espacio para más.

Escrito por Alejandra Casal

Seriéfila, comunicadora, viajera, curiosa, y todos los clichés que se te ocurran. A veces apocalíptica, a veces integrada. No le rezo a ningún dios, pero me gustan las iglesias.

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