La elegancia de la corona británica

PUNTAJE: 7

El 2016 fue un año en el que Netflix tuvo algunas producciones originales que no alcanzaron el nivel de calidad que otras de sus series (Love, Stranger Things, Luke Cage y la reciente nueva temporada de Black Mirror), en tanto que con todas las expectativas que había generado una superproducción de la magnitud de The Crown, todo tipo de conjeturas podían ser posibles en relación a la que es la serie más costosa de la historia.

Lo interesante es que con esta biopic sobre Elizabeth II –Reina de Gran Bretaña y uno de los personajes más influyentes del siglo XX-, la plataforma digital al fin puede presentar una obra destacada y a la altura de lo propuesto y cumplir con las expectativas generadas.

The Crown es una serie muy elegante que, inspirada en hechos reales, retrata de gran manera la era post Segunda Guerra Mundial en el Reino Unido. A pesar de un desarrollo bastante lineal (intercalado con algún que otro flashback), esta producción logra que tan inmensa parte de la historia de la humanidad resulte bastante llevadera y accesible. Lo más destacado de la obra de Peter Morgan es que no intenta distraerse en cuestiones complejas ni pretenciosas, si no que tan solo se propone narrar los inicios de la Reina -y su complicado entorno- de la manera más simple y atractiva posible.

Una impecable fotografía y algunos planos deslumbrantes, como con un excelente diseño de vestuario y de dirección de arte, hacen que esta serie sea sumamente imponente. Cada uno de sus episodios sorprende por lo bien que está compuesto visualmente pero a su vez no solo en un tono decorativo, sino que tal lucidez estética tiene una gran importancia dramática y conjuga perfectamente con la dinámica narrativa.

Pero sí hay algo que se destaca en The Crown es el enorme trabajo de John Lithgow, quién compone de gran manera a Winston Churchill, el mítico Primer Ministro británico. Cada gesto del actor estadounidense resulta impecable como su interpretación de las distintas líneas de diálogo, en tanto que su nacionalidad pasa por desapercibido al no haberle pesado en lo más mínimo convertirse en uno de los personajes ingleses más destacados de aquella época y así mutar de manera impecable en el personaje.

Sin ser una serie descomunal, y a pesar de no aportar nada nuevo ni novedoso, The Crown es una correctísima biopic sobre la Reina, sus miedos y conflictos internos, como lo complicado de su matrimonio y los constantes celos con su hermana. La obra de Morgan expone de una manera sumamente amable y de gran lucidez los distintos matices de lo más profundo del universo de la corona británica. Tan fascinante como delicada en su plano visual, esta épica superproducción de Netflix se ubica entre los mejores trabajos de la plataforma digital en este año, con una primera temporada más que satisfactoria.



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Escrito por Tomás Maito

Crítico de cine y series. Periodista. Escribo y hago radio. Un día cumplí mi sueño y lo conocí a Woody Allen.

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