Todos somos peores

PUNTAJE: 7

Tercera entrega de You’re the Worst, la comedia creada por Stephen Falk que nos sorprendió gratamente hace algunos años por FXX, esta vez con una temporada despareja pero que brilló en varios episodios, sobre todo al final.

La serie comenzó al presentarnos a un par de personajes desagradables que se unen en una relación poco tradicional: Gretchen y Jimmy. Estos protagonistas, interpretados por la actriz estadounidense Aya Cash (hace poco la vimos en unos episodios de Easy), y el inglés Chris Geere, alcanzaron altos niveles de egoísmo, desinterés, inmadurez, y tantas otras características poco empáticas que parecían, en principio, definirlos plenamente pero que, a lo largo de las temporadas, vemos cómo afloran otras cuestiones que estaban bien ocultas en lo más profundo de sus personas.

La primera temporada hizo foco en cómo se conocieron y se “engancharon” sin quererlo, y la comedia estuvo a flor de piel; la segunda hizo hincapié en el aspecto más dramático de la vida de Gretchen. En la tercera se corre el eje un poco más hacia Jimmy, a partir de un hecho de su vida familiar como disparador, que lo tiene más enajenado que antes, y, por el lado de ella, también vemos cómo, a su pesar, comienza una terapia (con un personaje interpretado por Samira Wiley, de OITNB), en la cual trabaja y persiste, aunque no se de cuenta.

 

Además de la pareja central, también vimos las historias -fuertes- de los amigos, Lindsay (Kether Donohue) y Edgar (Desmin Borges), cuyas vidas también están en un momento de tomar un rumbo completamente distinto hasta el momento, y ambos lidian con las consecuencias de sus actos, particularmente en las personas que más cerca tienen, su ex marido y su novia, respectivamente. Los celos, la envidia por inseguridades propias, el no querer asumir quiénes son en la vida y, sobre todo, el miedo a crecer, son algunos de los temas que se hacen presentes en las tramas. Y, a nivel actuación, esta temporada fue Borges quien se lució en un capítulo, desgarrador y excelente, dedicado a su personaje.

Si bien esta tercera temporada no mantuvo un gran nivel a lo largo de sus 13 episodios -algo a lo que nos acostumbró con las dos primeras- algunos capítulos sí se destacaron y recuperaron la chispa que caracteriza al show. Ya sobre el final, la serie se despacha a toda potencia con esa mezcla de comedia y drama que tan bien sabe equilibrar.

Jimmy y Gretchen tienen mucho que resolver en el futuro. Mientras tanto, con el desenfado en los chistes sobre los temas que tratan (la familia, el aborto, la muerte, o el síndrome postraumático de veteranos de guerra), las decisiones de no seguir una estructura lineal en todos sus episodios, más las elecciones estéticas peculiares de cada entrega, hacen de esta serie una de las propuestas más arriesgadas en el panorama televisivo actual, a la cual seguiremos apostando.



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Escrito por Alejandra Casal

Seriéfila, comunicadora, viajera, curiosa, y todos los clichés que se te ocurran. A veces apocalíptica, a veces integrada. No le rezo a ningún dios, pero me gustan las iglesias.

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