Una serie desafortunada

PUNTAJE: 3

Antes que todo -y como suele suceder en estos casos-, al haberse producido una transposición medianamente reciente (la película de Brad Silberling con Jim Carrey), una nueva versión de A Series of Unfortunate Events (Una serie de eventos desafortunados) resultaba bastante innecesaria. En este caso, esta nueva serie original de Netflix presenta una pobre adaptación de la obra literaria de Daniel Handler, más conocido como Lemony Snicket.

A pesar de que reciclar obras literarias una y otra vez no sea tan atractivo como la aparición de una historia original o una primera adaptación audiovisual, esta serie –a priori- llamaba la atención debido al protagónico del gran Neil Patrick Harris y un gran elenco que contaba con Will Arnett, Cobie Smulders y Don Johnson, entre otros. Si embargo, que a pesar de lo correctas de las actuaciones, estas no logran que esta nueva serie no sea completamente intrascendente.

A Series Of Unfortunate Events
Neil Patrick Harris es el Conde Olaf

El mayor inconveniente de A Series of Unfortunate Events es que todo resulta tan deslucido que hasta por momentos sorprende (se ve que Netflix dejó toda la elegancia en la producción de The Crown), ya que la serie expone un aspecto tan artificial, que si estuviese bien utilizado podría generar algún tópico interesante dramáticamente en una narración fantástica como esta, pero en este caso lo único que provoca tal artificio es empobrecer a la obra visualmente.

A Series of Unfortunate Events es un intento de exponer una realidad fantástica basándose en gran parte en la estética del cine de Tim Burton, solo que lamentablemente lo hace de una manera precaria y muy desmejorada. Desde la dicotomía entre lo oscuro y lo colorido, los escenarios barrocos, hasta personajes grotescos y llamativos, todo intento se acercarse a los universos de films como Edward Scissorhands o Big Fish -por nombrar algunos- resultan bastante erróneos. La serie nunca logra imponer un estilo propio y, entre tales aspectos burtonianos y otros en base a la película de Silberling, hacen que esta nueva adaptación de la obra de Handler resulte devaluada.

Tal vez el peor aspecto de esta nueva producción de Netflix es que la narración se torna demasiado densa, repetitiva y -por sobre todas las cosas- aburrida. Por momentos, gran parte de los ocho episodios que componen la serie se vuelven un tanto interminables y, salvo por el trabajo Harris y alguno que otro buen momento de comedia, esta trágica comedia fantástica termina siendo un paso en falso para la popular plataforma digital y, por ende, un desafortunado comienzo de año.


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Escrito por Tomás Maito

Crítico de cine y series. Periodista. Escribo y hago radio. Un día cumplí mi sueño y lo conocí a Woody Allen.

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