Girl Power

PUNTAJE: 8

Las miniseries son un rubro en el que HBO viene acertando en los últimos años: Show Me a Hero en 2015, The Night Of en 2016, y la reciente Big Little Lies son un claro ejemplo de esto.  En esta oportunidad, esta nueva obra de David E. Kelley -basada en la novela bestseller de Liane Moriarty– muestra una historia intensa y llevadera a lo largo de sus siete episodios.

Big Little Lies se divide en dos líneas temporales: el pasado, donde suceden la mayor parte de los hechos, y el presente, en donde se cuestiona el crimen que da origen a la trama. Como lo han hecho algunas otras series en estos últimos años, True Detective y The Affair las más destacadas, la miniserie de Kelley se apoya en una interesante exposición narrativa: toma como excusa el conflicto actual, a partir del cual va y vuelve en el tiempo, y desarrolla una historia que maneja el suspenso a través de climas bastante atrapantes.

Otra cuestión interesante de Big Little Lies es que a pesar del suspenso latente y constante en la narración, logra imponer los conflictos cotidianos por sobre el crimen y, finalmente, tales tópicos mundanos y de la cruda realidad, son los que hacen que la ficción sea realmente atractiva. Lo trascendente por sobre el conflicto que desata la historia son las relaciones humanas dentro de un universo de un estatus social alto y todo lo que eso implica. Pero todo esto se logra en gran parte por la potencia de sus protagonistas, un conjunto de mujeres sumamente destacado que está interpretado por Reese Witherspoon, Nicole Kidman y Shailene Woodley, quiénes construyen personajes realmente entrañables. El trío de actrices está brillante y componen un equipo actoral que es –mayormente- el sostén de la serie, como también lo es la ayuda del gran elenco que las acompaña y en el que se lucen Alexander Skarsgard, Laura Dern y Adam Scott, entre otros.

Estos siete episodios se van intercalando entre sí y logran un recorrido completamente uniforme, para lo cual -en gran parte- es fundamental que todos estén dirigidos por la misma persona: Jean-Marc Vallée, que -entre otros films- había hecho Dallas Buyers Club y Wild. Big Little Lies está compuesta de una elegante simpleza visual que junto a una excelente selección musical hacen del drama una historia que siempre mantiene el misterio. Además, logra una impecable dinámica narrativa a través de un notorio uso del montaje.

Big Little Lies no solo es una muy buena miniserie, sino una historia atrapante de principio a fin con un mensaje sumamente actual sobre los conflictos por los que tienen que pasar muchas mujeres día a día. La obra es tan encantadora como audaz; entre el misterio y un Deus ex machina memorable hacen que esta creación de Kelley sea de las más destacadas del año en la televisión estadounidense.


Leé más reseñas sobre series acá.

Escrito por Tomás Maito

Crítico de cine y series. Periodista. Escribo y hago radio. Un día cumplí mi sueño y lo conocí a Woody Allen.

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