El ave fénix de las series

PUNTAJE: 7

Homeland se reinventó hace algunas temporadas y, desde entonces, se consolida en cada nueva entrega. Cada año los guionistas y su showrunner, Alex Gansa, apuestan a una historia distinta, en países o ciudades diferentes, que siempre tienen como motor del relato a Carrie Mathison, la gran Claire Danes. En esta oportunidad, la serie volvió a su Madre Patria, Estados Unidos, y asombró con la lucidez que retrató la realidad socio-política tanto de su país, como del exterior. 

La sexta temporada de Homeland mantuvo la calidad narrativa de las previas -excelentes-, aún cuando ciertos elementos resultaran familiares y no tan innovadores para la trama. Ambientada en una Nueva York del presente, esta vez presentó a una futura presidenta anti “campañas del miedo” terroristas (Elizabeth Marvel), como figura política de trascendencia, a quien Carrie aconseja políticamente. Previo a la asunción de la mandataria, todas las piezas de un mecanismo oscuro y siniestro dentro de los servicios de inteligencia se activan, y la ex agente de la CIA y sus colegas se ven envueltos en un espiral de secretos, pujas por el poder, traiciones, conspiraciones y atentados, con consecuencias durísimas para la seguridad y las libertades civiles, tanto para ellos como para el resto del mundo.

Esta temporada fue, tal vez, la más políticamente consciente hasta ahora. En cada episodio se pudo comprobar cómo la realidad se cuela en la ficción, y los hechos que luego se correlacionan con lo que vemos en los medios de comunicación todos los días. La actualidad que muestra Homeland con respecto al manejo de la prensa -y la importancia de las manipulaciones de falsa información vía redes sociales– es sorprendente.

 

Al mismo tiempo, las tribulaciones personales de los personajes, que se mezclan íntimamente con los tejes y manejes de “la inteligencia”, llevaron a momentos de alta tensión en esta entrega. Danes continúa firme y súper correcta en su interpretación de la ex agente con diagnóstico borderline, con esos momentos de drama que ya son marca registrada del personaje, y que la hacen destacarse por sobre los demás. Esta vez sufre, como siempre, pero el condimento extra fue la vinculación con su hija. El abordaje de su rol de madre tuvo más preponderancia que en las demás temporadas, al ponerla constantemente en la encrucijada de seguir adelante por ella y su vida juntas, o bien anteponer su trabajo, o su “deber”, frente a todo.

HyperFocal: 0
Rupert Friend en Homeland.

Sin embargo, además de Carrie, toda esta entrega fue estructurada alrededor de otro gran personaje de la serie: Peter Quinn. El actor Rupert Friend brindó una actuación que seguramente le valdrá muchas nominaciones en las próximas entregas de premios, muy merecidas, al componer -explotando su potencial al máximo- a este hombre conflictuado que lo da todo por las personas a las que quiere, aunque no se de cuenta. Quinn apareció de a poco en la temporada dos, y llegó a la sexta como coprotagonista indiscutido. Sin dudas, él fue el corazón este año en Homeland. 

Con esta sólida temporada seis finalizada, hubo indicios para pensar acerca de lo que veremos en las últimas dos entregas de la serie, la siete y la ocho. La historia empieza a cerrarse ¿o se abrirá aún más?


Leé más reseñas sobre series acá.

Escrito por Alejandra Casal

Seriéfila, comunicadora, viajera, curiosa, y todos los clichés que se te ocurran. A veces apocalíptica, a veces integrada. No le rezo a ningún dios, pero me gustan las iglesias.

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