Una comedia tan ligera que pasa desapercibida

PUNTAJE: 5

Con el paso de los años y a pesar del éxito y la popularidad que ha ganado Netflix, es complicado no resaltar la tendencia de cantidad antes que calidad respecto a sus producciones originales. Con el gran número de series que saca la plataforma digital, últimamente la falta de creatividad es algo probable, y salvo la brillante Master of None, u otras obras muy buenas como Daredevil y BoJack Horseman, la mayoría terminan siendo intrascendentes.

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Tras las recientes cancelaciones de Sense8, The Get Down y Girlboss, Netflix estrena GLOW, una comedia creada por Liz Flahive y Carly Mensch que transcurre en la década de los ochenta y narra la historia de un grupo de mujeres que intentarán hacer un programa televisivo de lucha libre.

Los 80s suelen tener su encanto, pero es llamativo como al momento de recrear tal momento del siglo XX la serie mayormente subraya los típicos estereotipos del imaginario social de la época, ya sea a partir del vestuario, los escenarios u obvios diálogos y decisiones narrativas. Esto es algo que -en parte- también se había visto en la fallida Stranger Things y que -por el contrario- es algo que maneja a la perfección The Americans, una de las mejores series de la actualidad.

Pero en este juego ficticio de volver a los ochenta -que cada vez se ve más en las series estadounidenses de TV- también hay un saldo positivo, ya que la banda sonora con temas de David Bowie, Roxette, Scorpion y Roy Orbison, entre tantos otros le dan un condimento especial a GLOW. Por otro lado, se pueden ver distintos homenajes o influencias a ciertos mitos culturales de la época, ya sea a la esencia de Jem and The Holograms, la estética del videoclip y el cine clase B o a la ironía en torno a como la cultura pop abarcó diversos tópicos de la Guerra Fría. Todo esto ayuda a que la obra tenga su lado agradable y también equilibre respecto a cuando se vuelve grotesca y exagerada en resaltar ciertos detalles de aquellos tiempos.

Lo mejor de estos diez primeros episodios de GLOW son sus personajes, los cuales están muy bien logrados, especialmente el de Ruth Wilder, quién es interpretada de gran manera por Alison Brie (Community, Mad Men). El inconveniente principal de la serie es que la trama no genera el interés necesario que tales protagonistas requieren, y a pesar de tener buenos momentos de comedia, la historia no pasa de ser obvia, predecible y sin demasiados puntos altos.

A pesar de presentar una leve mejora en su segunda mitad, esta primera entrega de GLOW redondea una decena de capítulos sin demasiadas penas ni gloria, entre secuencias entretenidas y emotivas, como también otras olvidables. La serie es divertida y funciona correctamente para el consumo estilo bingewatching, pero -a su vez- es el claro exponente de los tiempos actuales por los que transita Netflix, plataforma que necesita un cambio respecto a sus producciones originales si es que al éxito popular de la plataforma desean sumarle un contenido artístico más uniforme y así subir sus estándares de calidad que, salvo algunas excepciones, vienen en caída libre.



Leé más reseñas sobre series acá.

 

Escrito por Tomás Maito

Crítico de cine y series. Periodista. Escribo y hago radio. Un día cumplí mi sueño y lo conocí a Woody Allen.

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