Los delirios de una serie cada vez más atractiva

PUNTAJE: 7

A diferencia de la primera temporada en donde la serie iba de menor a mayor, esta segunda entrega de Preacher se construye completamente a la inversa, aunque -de todas maneras- logra una mayor regularidad en su desarrollo narrativo a comparación de la anterior.

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Esta producción original de AMC creada por Evan Goldberg, Seth Rogen y Sam Catlin resulta tan abarcativa que de a ratos puede ser una especie de road movie con grandes persecuciones y brillantes secuencias de acción, como un atractivo híbrido entre lo fantástico y lo delirante, la estética de un western y un amplio rango temático que hasta incursiona en los distintos mitos religiosos y metafísicos.

Quizás la extensión a trece episodios (tres más que en la primera temporada) den indicios de que Preacher se haya puesto un poco densa en algunos momentos avanzados de esta segunda entrega. Pero lo que es seguro es que el universo transpuesto a la televisión resulta tan atrayente en sus distintos tópicos, realidades y temporalidades que a pesar de ciertos altibajos la serie nunca deja de ser atractiva.

Es bastante destacado como en Preacher la narrativa lineal se va mezclando con todo tipo de flashbacks y hasta con situaciones atemporales para ir cargando la historia con los más reveladores y extraños sucesos. Pero -a todo esto- si hay algo destacado en esta serie son sus villanos, y a la ya conocida participación de The Saint of Killers se le suma el excelentemente construido Herr Starr. Estos personajes resultan tan siniestros como desgarradores y sumado a que los “buenos” son una especie de malhechores perturbados hacen que el relato se introduzca en un clima realmente oscuro y aterrador. Hasta hay una subtrama realmente bizarra que transcurre en el Infierno y en dónde podemos ver al mismísimo Adolf Hitler.

A pesar de ser un poco más larga de lo que debería, esta nueva entrega es realmente buena a nivel narrativo, pero si hay algo en lo que se destaca por sobre sus demás aspectos es en el plano visual. Preacher debe ser una de las series en donde la fotografía incide sumamente en la trama, ya que desde su sombría paleta de colores y las circunstancias que se generan a través de lo sugestivo del collage que se crea con la imagen, hacen que cada plano sea tan bello como fundamental para el relato.

Preacher es una de las series más destacadas de los últimos años en lo que a adaptaciones televisivas de cómics se refiere, logrando climas atrapantes, buenas secuencias de acción y una trama tan rara como interesante. Todo esto se sustenta -en gran medida- gracias a la acorde construcción de cada uno de sus personajes, los cuales son tan complejos que pueden transitar entre lo sobrenatural, la ultraviolencia y lo sentimental y seguir siendo fieles al tono que les pide el relato. En esta segunda temporada, esta producción de AMC sigue ampliando su espectro a nivel creativo y en caso de poder mejorar algún que otro tópico, deja en claro que todo podría ser aún mejor para una posible tercera entrega, más aún teniendo en cuenta el impactante season finale.


Leé más reseñas sobre series acá.

 

 

Escrito por Tomás Maito

Crítico de cine y series. Periodista. Escribo y hago radio. Un día cumplí mi sueño y lo conocí a Woody Allen.

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