La falla recurrente

PUNTAJE: 1

Es realmente llamativo lo que sucede con Netflix y el hecho de no puedan desarrollar -artísticamente hablando- grandes series. Hace rato que la plataforma digital acentuó la cantidad por sobre la calidad y a partir de esto la mayoría de sus producciones originales no son buenas. Pareciera que se busca más lo ostentoso y espectacular en vez de incursionar en proyectos de mayor jerarquía, en tanto que Altered Carbon, su nueva y quizás más pretenciosa obra, es el claro ejemplo de esta debacle creativa.

altered-carbon-netflix-poster

Lo de esta nueva serie creada por Laeta Kalogridis y basada en la novela homónima de Richard K. Morgan es un completo despropósito, una mega superproducción sumamente presuntuosa que solamente se enfoca en tratar de impresionar con sus imágenes, mientras que expone un relato completamente intrascendente, aburrido y sin ningún tipo de matices interesantes. Desde personajes apáticos y sin nada de carisma, una estética cyberpunk que a los gritos nos subraya constantemente a través de cada escenario o desde su paleta de colores que quiere ser la Blade Runner de hoy (y obvio, no lo logra) y solo remarca planos forzados que parecen una mezcla de filtros de Instagram.

Pero sacando la escasez de creatividad, el mayor inconveniente de Altered Carbon es que es una serie muy aburrida y hasta -por momentos- insoportable. Cada episodio resulta interminable, todo es lento, casi nada tiene sentido y cuando intenta buscar algo de suspenso para que esta historia futurista tenga algún atractivo, la narración siempre se encarga de sobreexplicar lo que debería tan solo gestionar a través de las posibilidades que le brinda el formato audiovisual.

Uno de los grandes problemas de la serie recae en su guión, debido a que la historia es sumamente predecible, la construcción de los personajes muy pobre y cada diálogo resulta bastante incoherente. Altered Carbon propone distintos golpes de efectos, ya sea a través de escenas de sexo o de suma violencia, pero las cuales resultan bastante aisladas dentro de un laberinto de aburrimiento extremo del cual ninguno de esos intentos forzados funciona para, aunque sea, algunos de los diez episodios resulte destacado, sino que la serie insiste una y otra vez con la filosofía barata y ciertos chispazos melodramáticos típicos de una telenovela pésima.

Altered Carbon es el claro ejemplo de la decadencia de Netflix y la típica serie mala por excelencia, de aquellas realmente pretenciosas, que mediante su solemnidad intentan ser una obra seria, importante y con un falso grado de intelectualidad por sobre la media y que, al fin y al cabo, termina consiguiendo todo lo contrario.


Leé más reseñas sobre series acá.

Escrito por Tomás Maito

Crítico de cine y series. Periodista. Escribo y hago radio. Un día cumplí mi sueño y lo conocí a Woody Allen.

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